Arquitectura

Joyas del Renacimiento: Plaza Navona

Tal vez en Roma, ni en el mundo exista un museo barroco al aire libre que guarde tanta historia entre sus piedras como la Plaza Navona, una obra imprescindible que se convirtió en el centro del urbanismo del siglo XVIII. Este breve complejo arquitectónico, edificado con matices manieristas que exacerban la espiritualidad de los individuos es lo que la convirtió con los años en el centro del turismo de este pequeño paraíso terrenal que esconde una historia llena de anécdotas y para la cual, todos los caminos conducen a ella. En su historia pasó de ser un suburbio para convertirse en un estadio romano de pruebas de atletismo, que tras la caída del imperio se transformó en un vulgar mercado medieval hasta alzarse en la actualidad como una soberbia plaza visitada por millones de turistas al año.

Para el año 86 d.C., el espacio en que habría de construirse este complejo no era más que un ensanche de tierra yerma de menos de un kilómetro cuadrado conocido como Campo Marzio, habitado por cerca de 7.300 habitantes y que se extendía al norte de la Muralla de Servio Tulio, sexto rey de Roma, dónde se aprovechaba para prácticas de gimnasia y competencias militares. En tiempos de Tito algunos años atrás, Roma había padecido de un segundo gran incendio que terminó por destruir gran parte de las edificaciones que se encontraban en el Campo, como el templo de Júpiter y el Coliseo Romano. A la muerte de éste y la sucesión de Domiciano, el último emperador de los flavios, se emprendió una labor de restauración y de construcción de nuevos complejos arquitectónicos entre los que se levantó una plaza encuadrada de 276 metros de largo y cerca de 54 metros de ancho, con un entorno irregular y aspecto de herradura con graderías para cerca de 30.000 espectadores, muy similar al estilo helénico de los griegos.

01 Navona

» Postal antigua del Circus Agonalis de Domiciano (1616)

La entrada del estadio se destacó por un par de columnas de mármol, mientras que el resto de la fachada estaba hecha de bloques de travertino. La estructura era de ladrillo y piedras, y estaba disponible en tres arcos ambulatorios que soportaban dos pisos de las escaleras. Cada cinco arcos había una escalera que conducía a las plantas superiores de las graderías. Poco tiempo luego de su inauguración, Domiciano fue víctima de una palaciega conspiración en la que se vieron implicados varios miembros de la guardia pretoriana y que le costó la vida sucediéndole Nerva, el primero de los emperadores antoninos. Durante el siglo III, Alejandro Severo inició la última reconstrucción del estadio conocida antes de la crisis que azotó al imperio antes de su desmoronamiento y fragmentación en el 476.

Pasado el tiempo y tan pronto como el espléndido Imperio Romano se viera devorado por los bárbaros hacia el siglo V, la gran urbe romana que un día había habitado más de un millón de habitantes, ahora era una ciudad secundaria y con un precipitado declive que la iba despoblando y se había convertido en un objetivo codiciado por los invasores que la habían saqueado una y otra vez, el estadio se iba quedando aislado cada vez más lejos de las zonas habitadas y desprovisto de cuidados. Durante la edad media, impíamente se convirtió este lugar en un vulgar espacio para compra y venta entre mercaderes y cambistas, artesanos y alfareros, incluso, en los pórticos de acceso y las zonas bajas de las graderías, se ejercía ilegalmente la prostitución. Para el siglo XII y XIII, se convirtió en escenario idóneo para las disputas de las justas entre caballeros y finalmente en el siglo XV bajo el pontificado del franciscano Sixto IV se transformó en espacio público que atrajo el mercado que se ubicaba en la Colina Capitolina  y que terminó por parcelar progresivamente las ruinas del Circus Agonalis de Domiciano.

02 Navona

» Aspecto medieval de la Plaza Navona [Óleo de Caspar Van Wittel, 1699]

Para 1644, el cónclave eligió a Inocencio X como sumo pontífice de la iglesia católica; era tataranieto de Juan Borgia, hijo ilegítimo de Lucrecia y pertenecía a la familia Pamphili, una de las más notables casas nobiliarias pontificias de Roma en aquél entonces que contaba con un abolengo estrechamente ligado a Carlomagno, la familia Mattei y la familia Mellini. Aunque los historiadores describían a Inocencio X como un hombre colérico y violento, se convirtió en el mecenas renacentista que acogió a las grandes mentes artísticas de su tiempo. Sería bajo el auspicio de este papa que la Plaza Navona se erigiría tal y como la conocemos hasta el día de hoy. Sus antepasados habían adquirido una casa cercana a la plaza del Pasquino en 1470 y luego una nave de edificios más que conformarían parte del Palacio Pamphili, actual sede de la Embajada de Brasil.

El orden y racionalidad clásicos típicos del Renacimiento dieron paso a la sorpresa y al dinamismo y tensión del período Barroco en Europa. Los principios geométricos y teóricos renacentistas cedieron ante los desarrollos individuales, que en esta época cobrarán especial relevancia.

12 Santa Ines

» Iglesia de Sant’Agnese In Agone

La intención de Inocencio X era convertir la plaza en corte familiar y centro de poder de su familia para lo cual encargó al arquitecto Girolamo Rainaldi que construyera un palacio que tuviera la plaza como patio central y que además incluyera una pequeña capilla en el centro del mismo. El eje de tal construcción fue la iglesia de Sant’Agnese in Agone, en el mismo lugar donde fue martirizada Santa Inés, en que la tradición cristiana cuenta que la virgen de doce años, desnudada por el martirio por no casarse con un pagano, fue envuelta en bellísimos cabellos que crecieron milagrosamente.. Las casas que rodean la iglesia adoptan un lenguaje arquitectónico barroco semejante, contribuyendo a la igualdad y continuidad estética de los edificios que rodean la plaza. Su fachada que comprende un frontón cóncavo tuvo una gran influencia posterior y representa una perfecta utilización de la línea curva para dar profundidad y grandiosidad al conjunto prolongado en dos alas laterales sobre las que se levantaron los dos campanarios a los lados que al aumentar su altura anulan la grandiosidad de la cúpula. Aunque la obra quedó incompleta a la muerte de Rainaldi, fue perfeccionada por Francesco Borromini y luego de su suicidio, Bernini la terminó añadiéndole un pedimento ubicado sobre un ático.

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» Cúpula y pechinas de la Iglesia Sant’Agnese In Agone

En el interior de la iglesia hay una excesiva decoración que destaca el mármol en tonos cálidos, estucos dorados y bellos frescos en la cúpula hechos por Ferri y pechinas con representaciones de las virtudes por Baciccio al estilo rococó. En el interior se percibe una gran amplitud gracias a la luz difusa procedente de las ventanas de la cúpula. Bajo los cimientos de esta iglesia se construyó un antiguo centro subterráneo de oraciones medieval. El elemento central de la plaza la constituye la Fontana dei Quattro Fiumi, una obra que consta de cuatro figuras hechas en mármol travertino que representaban a los cuatro ríos más importantes conocidos hasta la época, destacando la delicada expresión de las facciones viriles y la expresividad plástica en la que despunta un obelisco egipcio de granito erigido de 16 metros de altura, llevado a Roma por Domiciano para detallar el centro de su estadio. La representación del río Nilo tiene los ojos vendados, quizás representa la magia y el misterio de los orígenes desconocidos del río; el río Danubio mira hacia los emblemas de Inocencio X tallados bajo la gruta del obelisco que se alza como un truco manierista para que pareciera estar suspendido en el aire; el río Ganges sostiene un remo en alegoría a su longitud como río navegable; y finalmente el Río de la Plata, rodeado de monedas simbolizando la riqueza americana.

04 Nilo - Ganges

» Río Ganges y Río Nilo en la Fontana Dei Quattro Fiumi (Detalle)

Animales - Fontana

» Animales en la Fontana Dei Quattro Fiumi (Detalle)

03 Danubio - Rio de la Plata

» Río de la Plata y Río Danubio en la Fontana Dei Quattro Fiumi (Detalle)

La fuente además representa las figuras de siete animales, además de una paloma en lo alto del obelisco con una ramita de olivo, relacionando el emblema de los Pamphili: un caballo, una serpiente de tierra en la cúspide del obelisco, una serpiente de mar, un delfín, un cocodrilo, un león y un dragón. Los árboles y plantas que emergen del agua y que se encuentran entre las rocas también tienen una escala mucho mayor de la real. Lo más bello que denota la fuente es el notable gorgoteo que produce el agua y los reflejos de luz que producen los destellos del ambiente que influyen en su arquitectura, avivando así la atmósfera del espacio. Para financiar los costos de la construcción de esta fuente el papa impuso un sobrecosto a la venta del pan, hecho que le ocasionó varios improperios con su séquito y el pueblo. Finalizada en 1651, se convocan a los artistas para participar en la presentación de los bocetos sobre un nuevo proyecto que habría de construirse en la plaza, concurso que ganó Gian Lorenzo Bernini.

05 Obelisco - Navona

» Obelisco egipcio traído por Domiciano que corona la Fontana Dei Quattro Fiumi (Detalle)

Además, la plaza presenta dos fuentes a ambos costados, esculpidas y diseñadas por Giacomo della Porta: una al sur de la plaza donde se alza la Fontana del Moro en la que predominaban cuatro tritones soplando dos cornos sobre una base de mármol rosa y modificado hacia 1653 por Bernini quién incorporó al centro, la escultura de un etíope luchando contra un delfín. Las figuras originales de los tritones soplando actualmente se encuentran en el Giardino del lago, ubicado en Villa Borghese y remplazándose las de la fuente por copias exactas.

07 Triton - Moro

» Tritones que custodian la Fontana del Moro (Detalle)

08 Moro

» Fontana Del Moro

06 Moro - Triton

» Moro etíope luchando con un delfín sobre una concha marina (Detalle)

Al norte de la plaza se ubica la Fontana di Nettuno también una obra de della Porta, conocida como conocida como la fuente de los caldereros por encontrarse junto a una calle cercana en la cual sus habitantes en la edad media tenían tiendas de herrería así como vendedores de ollas, sartenes y platos en el género del metal. Aunque la fuente data del siglo XVI, las esculturas que la contienen fueron hechas casi tres siglos después, para lo cual el Ayuntamiento de Roma ofició un concurso que fue ganado por Gregorio Zappala, autor de los caballos marinos y las nereidas y Antonio della Bitta que realizó el Neptuno luchando contra un pulpo que se encuentra en el centro de la fuente.

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» Neptuno luchando con un pulpo sobre una roca (Detalle)

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» Fontana Di Nettuno

Entre 1652 y mediados de 1866, la Plaza Navona adquirió además una singular tradición en la que el piso de sus alrededores se inundaba los fines de semana de cada Agosto y se convertía en un lago en honor a la familia Pamphili. Para 1872 se le encargó al arquitecto Cosimo Morelli la construcción de un palacio que sirviera de residencia para Luigi Braschi Onesti y fue construido con las riquezas que el pontífice desviaba a las arcas de su sobrino a través de la atribución irracional de múltiples privilegios. El Palazzo Braschi es pues, un testimonio significativo del nepotismo pontificio elevado a uno de los costados de la Plaza Navona. Con la ocupación francesa de 1798 que le costó la muerte en el exilio al papa Pío VI, las obras se vieron interrumpidas y se retomaron en 1802. Luego de varias ventas y ocupaciones del edificio, pasó a manos del gobierno italiano y desde 1952 es la sede del Museo di Roma, reabierto en 2005.

Recorrer esta plaza es maravillarse en un breve contraste de épocas, tiempos y aires. El bullicio de la gente, el correr de motocicletas y automóviles le da una atmósfera vívida, el sonido de las fuentes y el gorgoteo del agua impregna un breve espacio en un viaje por la historia, por la arquitectura, por las maravillas concebidas por la mente humana, en su soberbia y en su tenaz genio por dejar huella, pero dejarla marcada a cada atardecer en cada piedra sobre la que se levantó esta maravilla arquitectónica, hoy considerada patrimonio de la humanidad.

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